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Existe un gran desconocimiento por parte de las empresas del talento de las personas con discapacidad

Entrevistamos a Agueda Santos Jiménez. Pedagoga que desde el año 2001 trabaja como técnica de orientación, prospección, formación en inserción sociolaboral con colectivos de especial vulnerabilidad. Sobre todo con personas con discapacidad psíquica e intelectual.

Su última experiencia laboral ha sido en la Asociación Alcalareña de educación especial (AAEE) en Alcalá de Guadaira, aunque he estado muchos años trabajando para Plena Inclusión Andalucía.

A través del blog caminando hacia el empleo escribe sobre su experiencia con las personas a las que ha atendido para ayudar a otras a mejorar su empleabilidad.

¿Cómo está afectando la pandemia al trabajo de los profesionales como tú dedicados a la orientación e inserción sociolaboral con el colectivo de personas con discapacidad?

La pandemia está haciendo mucho daño en el área de la inserción sociolaboral, ya que los puestos que se está ofertando son principalmente perfiles profesionales relacionados con el teletrabajo, el área sanitaria ó perfiles de limpieza ó alimentación dentro de las grandes superficies. 

Muchas empresas han tenido que realizar ERTEs entre su plantilla, y por ello cuesta bastante que una empresa se abra a nuevos talentos profesionales cuando tiene unas personas con mayor prioridad al estar en ERTE. 

Si nos fijamos en el colectivo de personas con discapacidad donde anteriormente ya era difícil su inclusión laboral, sobre todo discapacidad (sobre intelectual y/o psíquica, ahora está siendo doblemente difícil. Ya que muchos de ellos ni siquiera tienen una formación en dichos perfiles, en nuevas tecnologías, ó competencias digitales.

¿Cómo está reaccionando las empresas en estas circunstancias tan especiales?

Para las empresas está siendo realmente difícil toda esta situación. Muchas de ellas están entrando en una crisis que difícilmente van a poder salir de esto a corto plazo. Sobre todo, si hablamos del sector de la hostelería.

En las empresas veo mucho miedo a aceptar a personas con discapacidad porque piensan que pueden tener patologías que hagan que puedan contagiarse del virus y no quieren tener ese peso encima. Cuando no todas las personas con discapacidad tiene por qué tener alguna enfermedad. 

Creo que existe un gran desconocimiento por parte de las empresas del talento y de las características de las personas con discapacidad

Una persona con discapacidad puede ser igual de vulnerable que cualquier otra persona a coger el virus. Es más, son muy responsables en cuanto la higiene que tiene que tener para evitar en todo lo posible el contagio.

Pero entiendo la reticencia de estas empresas. Algunas incluso te lo comentan con toda la dificultad que para ellas supone el tener que decir no a una posible oportunidad para este colectivo.

La RSC (responsabilidad social corporativa) de estas empresas que antes se beneficiaban incluyendo en su plantilla personas con discapacidad se está trasladando a la realización de donaciones ya que son empresas altamente responsables con su aportación a la sociedad en beneficio de las personas con discapacidad.

¿Qué cambios habéis tenido que realizar para adaptar los procesos de selección de personal en la inserción laboral de las personas con discapacidad?

Se ha tenido que transformar mucho. La demanda del mercado laboral se ha trasladado a sectores muy reducidos (limpieza, logística, sector de alimentación, sector de sanidad…poco más)

Ya no es como antes, donde era fácil encontrar un perfil adecuado a los requisitos de la empresa pues había variedad de puestos donde encajarlos tanto para prácticas como para empleo. Muchas de esas prácticas profesionales eran la puerta de entrada para conseguir un primer empleo.

Ahora, se les exige a la mayoría de la población poder tener habilidades e instrumentos en el área de las nuevas tecnologías, poder teletrabajar ó aceptar puestos relacionados con la limpieza ó área sanitaria principalmente.

Con lo cual, muchas de las personas con discapacidad, o no están formadas en ello, o no se ven con las habilidades y capacidades para el desarrollo de un puesto de trabajo.

Por ello mismo, estamos dando más importancia a la formación en nuevas tecnologías y competencias digitales, en limpieza, logística, y/ó áreas relacionadas con el sector sanitario. 

En este momento, es prioritario irse formado en las habilidades y desarrollar la capacidad que en un futuro próximo está exigiendo el mercado laboral.

¿En qué medida ha afectado la crisis sanitaria de la Covid-19 a la realización de las prácticas de empresa?

Mucho. Desde que empezó la pandemia, las prácticas que tenía prevista y las que podían ir surgiendo se paralizaron todas. Las empresas decidieron no aceptar personas en prácticas, por el riesgo que suponía tanto para el apoyo natural (compañero de trabajo), para el preparador laboral como para el alumno/a con discapacidad en el desarrollo del empleo con apoyo, ya que implica que la distancia entre unos y otros iba a ser bastante cercana. 

Con las personas con discapacidad intelectual y/ó psíquicas hay que explicarles a través de ejemplos cómo tiene que realizarse la tarea para que ellos puedan realizarla de igual manera, lo que implica que tengamos que estar constantemente lavándolos las manos o utilizando gel hidroalcohólico. No todas las tareas pueden aprenderlas a la primera. Y esto ralentiza mucho el trabajo diario que puedan hacer en la empresa. Con lo cual para las empresas es más un hándicap por salvaguardar la salud de todos que un beneficio el que haya una o varias personas realizando prácticas.

Veo en tu curriculum que has trabajado principalmente con colectivos especialmente vulnerables ¿Cómo están afrontando esta crisis?

Pues mal. Para las personas con discapacidad es una situación frustrante ya que muchos de ellos no tienen estudios superiores o no tiene formación adecuada en nuevas tecnologías, ó no les dejan siquiera hacer prácticas en entidades y empresas donde antes era fácil la colaboración.

Si ya que por sí, para una persona con discapacidad, sobre todo la intelectual y/ó la psíquica; es complicado acceder a un puesto de trabajo, ahora lo ven como algo imposible. Y ni siquiera saben cuándo podrán acceder a ello por la incertidumbre que crea esta pandemia.

Por ello, muchos de ellos han optado por acceder a la formación, ya sea a través de cursos presenciales y/ó online (algunos con ayuda de un preparador laboral), ó prepararse unas oposiciones.

Las personas con discapacidad intelectual cuentan con convocatorias específicas tanto para el puesto de auxiliar administrativo como de ordenanza tanto a nivel estatal como nacional.

¿Está la administración pública haciendo lo suficiente para proteger a estos colectivos?

Desde mi punto de vista creo que la administración los está sobreprotegiendo, y no podemos meter en el mismo saco a todas las personas con discapacidad.

Como todas las personas, cada uno tiene sus características, necesidades, talentos, habilidades, actitudes, aptitudes y capacidades… Y no por ser persona con discapacidad se le debe incapacitar laboralmente sin tener un documento que lo certifique. 

Creo que en este momento, están metiendo en el mismo saco a todas las personas con discapacidad. No están escuchando sus demandas ni formativas ni profesionales.

En tu opinión, ¿Qué va a ser lo más importante, a la hora de encontrar trabajo, una vez se haya superado la crisis sanitaria?

Creo que tras la crisis sanitaria las entrevistas online seguirán con mayor énfasis, al menos en una primera criba pues pueden valorar mayor cantidad de perfiles profesionales y evitar desplazamientos innecesarios.

Así como estar formados en nuevas tecnologías y competencias digitales, en áreas sanitarias, así como en el cuidado del medioambiente.

Por otro lado, también va a ser muy importante las competencias personales de cada uno. A destacar la actitud por aprender, el trabajo en equipo, la empatía, la resilencia, la creatividad y la iniciativa.

A todos, esta situación que estamos viviendo de alguna manera nos va hacer valorar más las aptitudes personales que las profesionales

Qué estás echando en falta que se haga, tanto por parte de las administraciones públicas, como de las asociaciones empresariales y sindicatos.

Por un lado, desde la administración se debería facilitar la formación a personas con discapacidad adaptada a los tiempos que vienen ya que si no, va ser complicado el acceso a un puesto de trabajo.

Pero esta formación también debería ser adaptada a cada tipo de discapacidad. No podemos meter en el mismo saco a todos, ya que el nivel cognitivo, madurativo y de ritmo de aprendizaje no es el mismo en una personas con una discapacidad física que tiene una licenciatura que el de una persona con discapacidad intelectual que sólo tiene estudios primarios. 

Y esto se lleva reclamando desde hace mucho tiempo por todas las asociaciones, entidades y fundaciones que luchan por la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad.

Por otro lado, las empresas deben valorar a la persona en sí. En sus capacidades, ritmos de trabajo, habilidades, etc. Y no, a la etiqueta persona con discapacidad. Que a veces, tengo la sensación que prevalece más la etiqueta que la persona en sí. Es hora, de dejar atrás la etiquetas ya sea de edad, raza, discapacidad, etc. y empezar a fijarse más en el talento y desarrollo de las habilidades como personas.