8.000 periodistas pierden su empleo desde el inicio de la crisis

La Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE) cifra en 8.000 los puestos de trabajo perdidos en el sector desde 2008. Unas cifras que no sorprenden dada la complejidad en la que viven los medios de comunicación desde la irrupción de las nuevas tecnologías e internet. El periodismo se ha topado así con un doble problema que afecta directamente a este sector.

Por un lado, internet ha cambiado radicalmente el negocio vinculado a los medios de comunicación. Las ediciones en papel de los diarios se han reducido por el empuje de la red, principalmente las redes sociales y los periódicos online. Los usuarios pueden estar informados sin necesidad de acudir al quisco a comprar el periódico. Esto ha llevado a una reducción en los niveles de publicidad que han perjudicado notablemente el nivel de ingresos de las empresas del sector. Los efectos en las plantillas de estas compañías no se hicieron esperar y un gran número de profesionales perdieron su empleo.

La crisis agravó el problema. Las empresas vinculadas al negocio de los medios de comunicación se las han tenido que ingeniar en los últimos años para evitar su desaparición. Grandes fusiones, intentos de conquistar la red y reducción de plantillas han sido la tónica habitual.

Aun se sigue suspirando por establecer un sistema de cobro a los usuarios de los periódicos digitales. Un balón de oxígeno para el sector que no termina de llegar al encontrarse con el rechazo de los usuarios que no están por la labor de pagar por unos servicios que, en la red, se asumen como gratuitos. “Ya se paga suficiente por la conexión a internet”, claman los internautas.

De esta forma, los profesionales de los medios de comunicación viven en la incertidumbre intentando adaptarse a un sector que debe acomodarse al nuevo escenario con prontitud. Los periodistas buscan diversificar su trabajo, colaborando con diferentes medios e intentando encontrar oportunidades en internet que les permitan capear el temporal. Las redes sociales y el nuevo periodismo asociado a la red exigen una adaptación ya imprescindible para los profesionales del sector.

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